La puesta a tierra es el sistema de seguridad fundamental que protege a las personas de las fugas eléctricas, dirigiendo cualquier corriente de falla hacia el suelo en lugar de a través del cuerpo humano.
Una instalación bajo normativa prevé que el cable de tierra (de color amarillo-verde) esté conectado capilarmente a cada toma de corriente, punto de luz y electrodoméstico. Esta red debe luego descargar la corriente a través de electrodos de tierra (picas) clavados en el terreno.
Atención: Nunca se deben utilizar las tuberías de agua o gas como conductores para la puesta a tierra. En el pasado era una práctica común, pero hoy está prohibida y es peligrosísima: en caso de avería, los grifos y el agua misma podrían quedar bajo tensión, causando electrocuciones fatales.
La Conexión Equipotencial
Aunque las tuberías no deben funcionar como descarga, las tuberías metálicas deben estar conectadas entre sí y a la tierra del edificio mediante una conexión equipotencial. Esto sirve para garantizar que no haya diferencias de tensión entre el sistema de fontanería y el eléctrico.
Recuerda: la unión de energía eléctrica y agua es un binomio de alto riesgo. Verificar periódicamente la eficiencia del interruptor diferencial (el "salvavidas") y la continuidad de la puesta a tierra es un deber para la seguridad de tu hogar.