Terreno para hortensias
Si queremos cultivar hortensias en el jardín debemos tener en cuenta que su terreno ideal debe permanecer húmedo durante mucho tiempo, pero sin favorecer el encharcamiento. Lo ideal es que sea moderadamente arcilloso y rico en materia orgánica.
Se deben evitar los sustratos arenosos, pedregosos o demasiado arcillosos y compactos. Es conveniente intervenir previamente trabajando el terreno durante mucho tiempo e incorporando enmiendas (estiércol) para hacer el sustrato más adecuado.
Si no tuviéramos tiempo, podríamos retirar una gran cantidad de tierra sustituyéndola por una más adecuada para plantas acidófilas, mezclada con una buena dosis de abono orgánico. En maceta, lo ideal es utilizar sustratos específicos para plantas acidófilas con la adición de compuestos drenantes como la perlita, la arcilla expandida o la piedra pómez.
Fertilización
Las hortensias necesitan una buena dosis de enmienda orgánica. El mejor momento para aportarla es antes del final del invierno. Lo ideal es esparcirla alrededor de la planta y luego incorporarla al terreno mediante una ligera labor con la azada.
Esto hará que el terreno esté más vivo y rico en microorganismos (que trabajan en simbiosis con las raíces), además de ser más capaz de retener la cantidad justa de agua.
Podemos, al final de la estación fría, intervenir además con un fertilizante granular de liberación lenta para acidófilas o específico para hortensias, distribuyéndolo alrededor de la planta. Es necesario mezclarlo con el terreno para favorecer su mineralización y evitar el lavado.
Suplementos, acidez del suelo y color de las flores
No todas las hortensias tienen la capacidad de cambiar el color de sus flores. Por ejemplo, no pueden hacerlo las de flor blanca y algunas rojas. Además, algunas pueden alcanzar un punto de azul más bonito que otras, y lo mismo ocurre con algunas variedades que son muy bellas solo en rosa.
Si nuestro terreno es básico, será difícil obtener bonitos azules. A menudo, a pesar de los esfuerzos, se consigue un azul apagado, flores multicolor o un fúnebre violeta. El consejo, por tanto, es ir hacia el color que en ese terreno resulte más adecuado para la planta. Si es alcalino, intentemos resaltar el rosa. Si tenemos un terreno ácido, intentemos obtener un bonito azul intenso.
Un pH 6 es generalmente suficiente para obtener el azul. Para tenerlo muy intenso, sin embargo, es indispensable proporcionar a la planta sulfato de aluminio (es el aluminio absorbido el que da el color a la flor). Y es precisamente este el que resulta insoluble y, por tanto, no accesible para la planta en suelos con pH superior a 6.
Se encuentra en el mercado con el nombre de "azulante". Tradicionalmente, para obtener el cambio de color en las hortensias se recomendaba introducir en el terreno clavos o limaduras de hierro. Es un método poco eficaz si el terreno no tiene el pH adecuado. Solo modificándolo haremos más disponibles para nuestra planta tanto el hierro como el aluminio.