Pintar con pistola consiste en pulverizar una capa uniforme de pintura sobre las superficies y los objetos de formas complejas o irregulares como rejillas, persianas, etc.
Esta pulverización se realiza con aerosoles presurizados o con pistolas específicas que nebulizan la pintura gracias a la presión del aire generada por un compresor.
El pulverizado está formado por microscópicas gotas de pintura; usar una pintura con una densidad correcta y una presión adecuada permite obtener un resultado excelente.
¿Cómo elegir el material?
Veamos las principales posibilidades:
La pistola eléctrica, es un aparato autónomo, manejable y ligero, cuya alimentación se asegura con un simple enchufe eléctrico. La presión varía según la potencia del aparato. Potencia 60/100W, Presión 150/180 bares, capacidad 250/350 g/min.
Las pistolas más elaboradas tienen boquillas intercambiables de diferentes diámetros en función de la viscosidad de la pintura a pulverizar. Están equipadas con un sistema electrónico de regulación del caudal.
Accesorios: alargador flexible para suelo o techo, viscosímetro, boquillas, aspiración a distancia.
La pistola de aire comprimido, es una pistola que funciona con un compresor de aire. El aire comprimido llega del compresor a la pistola a través de un tubo. Este principio no requiere una fuerte presión, de 0,1 a 10 bar. Se utiliza para grandes superficies y trabajos de alta calidad de acabado, como por ejemplo las carrocerías de automóviles.
La preparación
La zona de trabajo: Proteger cuidadosamente todas las partes que no se van a pintar, la pintura pulverizada se deposita en todas partes. Utilizar lonas de plástico y cinta adhesiva para enmascarar.
La superficie a pintar: La superficie debe estar cuidadosamente limpia, seca y lisa. Para la preparación de las superficies.
La pistola: Verificar el buen funcionamiento de la pistola y asegurarse de que no esté obstruida. Elegir una boquilla que corresponda a la superficie a pintar.
La pintura: diluir la pintura para poder pulverizarla, con aguarrás para pinturas con disolventes o poliuretánicas. Con agua para la pintura acrílica, según las indicaciones del fabricante. Controlar la viscosidad de la pintura, directamente con la pistola o con un viscosímetro siguiendo la tabla proporcionada con el aparato que indica el tiempo de vaciado en función del tipo de pintura.
La técnica
Antes de pintar, haga una prueba sobre un cartón para verificar el flujo.
Sostenga la pistola verticalmente y colóquela a unos 25 cm de la superficie a pintar. Desplace la pistola paralelamente a la superficie con un movimiento muy lento y regular sin movimiento de la muñeca. Aplique al menos dos capas de pintura realizando un cuadriculado de la superficie.
En la primera capa, dibuje 'S' horizontales; en la segunda, 'S' verticales que se superpongan. Superponga cada franja de pintura aproximadamente 1/3 de su longitud. Nunca pulverice la pintura sin desplazar la pistola, de lo contrario la capa será demasiado gruesa y la pintura goteará.
Suelte el gatillo en cada interrupción del movimiento fuera de la zona a pintar.
La limpieza
Limpie la pistola completamente en cuanto termine el trabajo.
Vacíe el depósito de la pintura, llénelo con medio vaso de disolvente y pulverice sobre papel de periódico; finalmente limpie el depósito, las boquillas de la pistola y el interior de la boquilla.
Desmonte la boquilla y límpiela con un pequeño pincel.
Limpie el exterior de la pistola con un trapo impregnado de disolvente.
En caso de una pistola eléctrica, ponga un poco de aceite de vaselina en el fondo del depósito y pulverice durante unos segundos.
El aceite se deposita sobre el mecanismo y lo lubrica hasta el próximo uso.